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Empezamos a trabajar juntas las tres: Amparo, su hermana Marga y yo, y juntas nos hemos jubilado... Cuántos años, cuántas alegrías y cuántos buenos y malos ratos hemos compartido. Pero ahora vamos de alegría, que nos lo seguimos pasando estupendamente con nuestras tardes de café, coñac y partidita de cartas. Y a pesar de la mala fama que corren estos años por la enseñanza, podemos decir las tres que nos hemos despedido sin un disgusto... increible pero cierto.
Lo celebramos en una magnífica marisquería, con un menú estupendo: cigalas, langostinos y gambas de los que hacen honor a nuestra tierra y otras cosas buenas, entre las que destaco un lomo de merluza del que aún me sigo acordando.
Y en la comida estuvimos sus compañeros, amigos, marido y autoridades, que antes de autoridades fueron además sus amigos.
Un gran beso querida amiga, y quede aquí este recuerdo de una muy muy muy vieja amiga.
Lourdes
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